lunes, 11 de febrero de 2008

Aspectos psicológicos del Cáncer de mama


Hasta ahora hemos hablado del aspecto físico del cáncer de mama,pero ¿ como sienten, que piensan las personas afectadas por esta patología?

En esta entrada intentaremos acercarnos un poquito al impacto emocional que causa esta enfermedad en las personas que sufren esta dolencia.

El hecho de que a una persona se le diagnostique un cáncer de mama, supone un gran impacto emocional. Este impacto se debe a un doble motivo; por un lado el cáncer sigue siendo una patología muy temida por la población. Esto se debe principalmente a la incertidumbre de su causa y de las posibilidades de curación. Así mismo, cada persona, según sus creencias, actitudes y comportamientos afrontará la enfermedad de un modo distinto.

Por otro lado, las repercusiones que trae consigo esta dolencia son otro motivo de impacto emocional ya que afectan a la vida personal, familiar, social, laboral, de relación y sexual.

Cuando hablamos de cáncer debemos entender que hablamos de un concepto muy amplio y ambigüo. Cada localización de un cáncer tiene efectos muy distintos, no solo por sus repercusiones a nivel funcional y estético, sino también por el tipo de tratamiento que requiere y por su pronóstico. A este nivel debemos diferenciar tumores que afectan a la concepción de la imagen personal, visibles; y, por lo tanto, con una mayor perturbación personal, sexual y de relación. El cáncer de mama es uno de estos ejemplos, ya que las afectadas no solo temen al cáncer en si, sino que también sufren pensando en las consecuencias de una intervención quirúrgica que puede ser agresiva en cuanto a su imagen y otras consecuencias derivadas del tratamiento.

Como es lógico, una mastectomía puede acarrear consecuencias muy negativas, con alteraciones a nivel de la auto-estima, funcional y sexual. Incluso hay casos extremos en los que la percepción del propio se ve alterada en un síndrome denominado del medio cuerpo, por suerte poco frecuente, que consiste en las dificultades para aceptar la asimetría corporal derivada de la mastectomía.

Las reacciones más frecuentes al diagnóstico de cáncer de mama son ansiedad, temor, desesperanza, tristeza, ira, abatimiento... Es entonces cuando se ponen en marcha mecanismos de afrontamiento como pueden ser la búsqueda de información,de apoyo social y emocional;la desconexión emocional, la aceptación o también la negación, el aislamiento, la renuncia a metas y objetivos...

En plano social, la escuela, el trabajo o la comunidad son lugares de importancia clave en el desarrollo de esta enfermedad. Cuando a una persona de este entorno de le diagnostica cáncer, los comportamientos cambian. Es aquí donde donde esa persona debe encontrar todo el apoyo que necesita para poder continuar con su lucha contra esta enfermedad. El lugar de trabajo de be ser eso, un foco de apoyo para la afectada y no como el profesor Jordi Estapé ( director de la FEFOC ) un lugar de discriminación; ya que el 23% de las mujeres con cáncer de mama no sólo han tenido que soportar las consecuencias biológicas sino también las sociales como la no readmisión en su puesto de trabajo, la reducción delñ mismo o el cambio de actividad.

La sexualidad constituye una preocupación real y vigente en muchos enfermos de cáncer, esta preocupación se deriva de los tratamientos y del impacto de esta enfermedad. Son numerosos los factores relacionados con el cáncer que puede interferir con la vida sexual del paciente y de su pareja. Síntomas y consecuencias de la enfermedad, como la anemia y la anorexia, pueden provocar debilidad y dificultar la actividad sexual, otras veces los tratamientos utilizados (drogas, radioterapia, intervenciones quirúrgicas) pueden producir efectos similares y hasta limitar considerablemente las relaciones sexuales. Así mismo, los factores psicológicos como la aparición de angustias y temores pueden deteriorar la personalidad reduciendo así las necesidades y motivacioens de la persona que sufre. Ciertas secuelas como puede ser la práctica de una mastectomía produce sentimientos de desagrado hacia sí mismo y hacia la pareja, perturbando por tanto la función sexual.

El poco deseo sexual es quizás la más compleja de todas las disfunciones sexuales. Algunos medicamentos antieméticos y opioides disminuyen el deseo sexual. Si a este sumamos que la lubricación y la expansión vaginal son reducidas las relaciones sexuales serán desagradables y dolorosas. Es entonces cuando la pareja debe ser un gran apoyo involucrandose en el proceso de la enfermedad y propulsando los cambios necesarios ante las nuevas situaciones.

En definitiva, el diagnóstico de cáncer causa un gran impacto emocional que hace que la persona que sufre desarrolle unas actitudes y unas estrategias de afrontamiento para el control emocional. Es en este momento cuando el entorno ( familia, amigos, compañeros de trabajo ) deben ser el soporte, el foco de apoyo que esa persona necesita para seguir su lucha contra la enfermedad y que esta interfiera lo menos posible en sus actividades cotidianas.
Aquí os dejo una presentacion que he encontrado que me pareció muy interesante.

1 comentario:

Katherine Urbina dijo...

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